
El objetivo de la convocatoria Narrativas Pandémicas fue conocer las experiencias vividas por mujeres y disidencias, durante el año 2020, por la pandemia por covid-19. Este proyecto, que se desarrolló en continuidad de la convocatoria realizada por el Colectivo mexicano Habitar el Deseo, buscó adaptar el trabajo de Callejeras a las circunstancias de confinamiento mundial, buscando mapear los sentires, los cambios, las relaciones espaciales, y las resistencias, frente a este proceso.
Para ello, desplegamos una convocatoria abierta a mujeres y disidencias para el envío de su narrativa, la cual podía ser en el formato plástico de su elección para la expresión de sus inquietudes y reflexiones del periodo. Además, realizamos dos talleres de creación compartida, donde facilitamos un espacio común que nos permitiera encontrarnos y abrir nuestras experiencias individuales, compartiendo el proceso de creación de una narrativa. El resultado de este proceso fue la recepción de 17 narrativas, donde se cruzaban imágenes, textos poéticos, ensayos, diarios de vida, canciones, videos, y bordados.
En un ejercicio como Callejeras, buscamos generar una devolución a quienes participaron del proceso de apertura y reflexión emocional, frente a lo cual surgieron interrogantes: ¿cómo hacer dialogar estos procesos creativos? ¿cómo encontrarles hilos comunes para presentarlos de manera conjunta? Y también, considerando el oficio de Callejeras, ¿cómo avanzar hacia un mapeo emocional desde estas obras? Con eso en consideración, nos propusimos rescatar cómo variaron las espacialidades de las narrativas y los cursos afectivos-emocionales durante la pandemia, con la información rescatada de las entregas.
Ante la variabilidad creativa, multiplicidad de formatos e imposibilidad de estandarizar sentires, la dificultad estuvo en cómo conducir una organización que no “aplanara” las narrativas. Luego de meses de mirar y revisar el material recibido, se propuso el trabajo que a continuación presentamos, donde se desarrollaron dos dimensiones que nos permiten agruparlas. Esta sistematización se sostuvo sobre dos ejes: las relaciones espaciales que se identificaron, y el registro emocional emergente.
Dimensiones Espaciales
El modo de comprender el espacio se vio transformado con la pandemia. Esta premisa se vuelve evidente ante la condición de encierro global, pero no sólo se experimentó a nivel de movilidad, sino también en niveles reflexivos, políticos, e íntimos.
En términos descriptivos, la dimensión espacial se compuso de cinco atributos. El primer atributo son las descripciones asociadas con el uso personal del espacio, es decir, los distintos ejercicios y sensaciones que estaban ocurriendo en términos individuales con el repliegue pandémico. Luego, el segundo atributo tiene que ver con las relaciones con otres en el espacio, las cuales estuvieron asociadas tanto al compartir como al hacerse consciente de los límites en relación con otres.
El tercer atributo da cuenta de una transformación respecto a trascender el espacio íntimo, observándose una preocupación por las formas de control estatal que estaban pesando sobre los espacios cotidianos; el cuarto da cuenta de una reflexividad política en torno al lugar de enunciación, es decir, desde dónde se posiciona la narrativa; y el último componente está asociado con los cambios en la escala del espacio habitado y vivido, dando cuenta de cómo se transformaron los espacios durante el encierro.
De este modo, estos ejes rescatan distintas expresiones adoptadas por el espacio al interior de las narrativas, observándose en el conjunto cierta continuidad entre las reflexiones sobre y desde el espacio íntimo; con las miradas y preocupaciones sobre el devenir colectivo.

Dimensiones Emocionales
En relación a la dimensión emocional, podemos decir que » lo emocional » o el » trabajo emocional » se comprendió como un ejercicio de sentir y pensar tanto hacia afuera como adentro. En la mayoría de los trabajos se narran experiencias reflexivas sobre lo que estaba pasando afuera pero también entendiendo este como un momento para reflexionar y adentrarse en nuestros propios procesos más íntimos.
Algunas emociones se repiten como el ahogo, sentirse abrumada, ansiosa y vulnerable. Sin embargo, destaca que en la mayoría de los casos decidieron compartir estos sentires, es decir politizarlos; además de que estas reflexiones les llevaron a comprender el sentido político de sus acciones, desde las más íntimas, finalmente a entenderles como resistencias.
Podríamos decir que ante emociones negativas como el ahogo o la sensación de vulnerabilidad, en la mayoría de los casos, buscaron hacerse cargo desde ese sentir, permitiéndose habitarlas y construir desde ahí, como en otros casos de los feminismos; esas emociones negativas nos permitieron actuar y no necesariamente nos mantuvieron estáticas.
Mientras la pandemia y las reglas impuestas por los distintos estados se enfocaron en el encierro, confinamiento y debilitamiento de la articulación social; las narradoras reflexionaron sobre eso, permitiéndose transitar desde emociones como la ansiedad a una comprensión sobre el contexto nacional-global; que les permitió plasmar tanto su experiencia, como a entenderla como una resistencia en sí misma.
En términos descriptivos, la dimensión emocional contó con cinco atributos levantados inductivamente en base a las narrativas. Estos son las resistencias, que engloba las narrativas que hablan de lo político, la lucha, la insistencia y rebeldía; las ansiedades, que hablan del malestrar, abrumo, ahogo e incomodidad; los afectos, que tienen que ver con el cariño, contención y gratificación; las fragilidades, que aúnan la vulnerabilidad, miedo, inseguridad y fragilidad; y finalmente, la nostalgia, que tiene que ver con el rememorar, conmemorar, invocar y la melancolía.

Teaser Narrativas
Narrativas 2020-2021

Que Este Encierro Nos pertenezca
Paola Flores Miranda
Bourgoin Jallieu, Francia
Me dicen que debo aprovechar este tiempo. Trabajar con un horario establecido. Bañarme, arreglarme y sonreír al espejo para sentirme bien y ser productiva. Me dicen que hay que meditar y tomar mucha agua. Repetir frases motivacionales y hacer un huerto en mi ventana. Me establecen nuevas reglas y protocolos de higiene. Me ordenan cuándo y cómo salir. Me invitan a tener miedo, a dudar del otro, a mirarle con sospecha. Me prohíben ver los labios de las personas y no entrar acompañada a ningún lado. Me dictan recomendaciones, ideas, prioridades. Tratan de convencerme que es por mi bien, por el bien de todos. Me dicen que es obligación estar aislada. Que hay que ir olvidando la marcha de agosto y la de marzo también.
Que no hay otra cosa que combatir, que no sea este virus.
Quieren que crea que basta con obedecerles y adaptarse. Que siga como si nada, escribiendo una tesis que ya de por sí me mantiene encerrada en una decidía infame. Que produzca cuartillas mientras el mundo allá fuera explota de desigualdad, de horrores e injusticias.
Y entre tanto, mi deseo de desobedecer es cada vez más latente, imparable. Me acaricia el cuello, me habla bonito al oído… Pero, vaya, me dicen que no es tiempo de hacer cosas extraordinarias. Que todo el mundo está ocupado escuchando las noticias de la pandemia, y comparando las cifras de los estragos que causa.
Estoy harta de que controlen todo de todas las formas posibles. Incluso lo que hacemos en nuestra soledad. Harta de ver cómo desprecian el ocio y la simpleza, la lentitud y la contemplación. Lo desprecian y lo reemplazan por una estampida de actividades en línea y un torrencial de ideas de “cómo pasar el encierro”.
Estoy harta de ver cómo estratégicamente se entrometen en los espacios propios, para que dejen de ser propios y así obligarnos a cambiar nuestros ritmos, hablar nuevos lenguajes y contestar video llamadas de trabajo en horarios obscenos.
Y yo mientras, siento que arrebatan perversamente la capacidad de transformar desde lo inmediato. Es de una tristeza devastadora matar de apatía la posibilidad de transgredir. No demos tregua. Por favor no demos tregua. Salvemos la creatividad del hastío cotidiano. La rebeldía no puede dejar de pertenecer a nuestros cuerpos. Hay que inyectarla en nuestras venas. Respirarla en este espacio finito.
(El feminismo no es estático y no se adapta al sistema. Es creativo y siempre busca la manera).
Construyamos complicidades en medio de este encierro atiborrado de pensamientos. Iniciemos el recorrido desde nosotras mismas Arraiguemos un jardín a partir de prioridades y estéticas propias. Desarticulemos nuestros cuerpos, escuchemos nuestra intuición, nuestro sentir. No nos dejemos poseer por un sistema que nos quiere quietas, encerradas y acatando sus urgencias .No nos traicionemos. Caigamos en la tentación de lo simple, de lo esencial. Busquemos a nuestras amigas. Contémonos historias bonitas. Apoyémonos. Estemos ahí para calmar angustias, para sobrellevar el miedo, para hacernos reír. Para alegrarnos la vida en medio de este torbellino de incertidumbre.
Hagamos todo para abrazarnos sin estar cerca. No dejemos de pensar en las compañeras. No dejemos de construir nuevas formas de relacionarnos. Seamos rebeldes en los entornos más íntimos.
Habrá que desobedecer para sentirse vivas.
Que el encierro y el tiempo después de éste, nos pertenezca.

Cumpleaños en la nueva modalidad: Caravana
Depresión Tropical
Tijuana, México

1. “Retrato en la espera” | Marissa se encuentra a la espera de la sorpresa por su cumpleaños, Mayo de 2020 en Tijuana, B.C.
2.“Susana y su hijo en la distancia” | Familiares conforman caravana sorpresa para el festejo de Marissa, Mayo de 2020 en Tijuana, B.C.
3.“2m” | El distanciamiento necesario no impide el festejo ni la foto del recuerdo, Mayo de 2020 en Tijuana, B.C.
4. “Niño con sonrisa invisible” | Desde los carros y con debida protección le hacen llegar sus felicitaciones a la cumpleañera, Mayo de 2020 en Tijuana, B.C. 5. “Afuera, tú no existes solo adentro” | Después del barullo y los sonidos emitidos por los claxons, el festejo a la distancia concluye, Mayo de 2020 en Ti- juana, B.C.
6. “Ya no soplan” | El pastel se encuentra a la espera del festejo al interior de la casa, Mayo de 2020 en Tijuana, B.C.
7. “Afuera de Caifanes suena en el fondo” | A pesar de no poder soplar las velas Marissa posa felizmente a la foto, Mayo de 2020 en Tijuana, B.C.
8. “La Virtualidad” | La caravana concluyó con el resto de la familia pero el festejo continúa desde la virtualidad, Mayo de 2020 en Tijuana, B.C.

Pandemonium
Xith
Guadalajara, México
Viaje pandémico:
Mi viaje por esta pandemia comenzó el 17 de marzo de 2019, jamás imaginé que este viaje sería uno de las más retrospectivos que he tenido. He viajado en mis recuerdos y he visto mi vida como si se tratase de los capítulos de un libro y en donde en cada capítulo están escritos los aspectos más trascendentales de mi vida y algunos capítulos los añoro más que a otros.
Capítulo I
Uno de los capítulos favoritos de mi libro es este y es un recuerdo de cuando era niña y paseaba en una hamaca a la sombra de unos árboles enormes de aguacate sintiendo el viento rozando mis mejillas y nada me preocupa, me trae paz y me encantaría quedarme sin embargo debo continuar. Me han surgido mil preguntas de este viaje retrospectivo, algunas ya las respondí, pero de otras sigo buscando la respuesta, y estoy esperando encontrar las respuestas a la vuelta de la esquina, al abrir un paquete de café o quizá cuando abra la puerta.
Capítulo VI de mi libro pandémico.
Fuera de lugar, nunca nadie me enseñó qué hacer en una pandemia, en la escuela nunca me hablaron de esto, miento quizá en la clase de historia vi algo sobre la viruela y la peste negra, pero jamás mencionaron que hacer en caso de vivir una, como debo actuar, ¿puedo salir a ejercitarme al parque? ¿puedo charlar con mi vecina?
Capítulo XXI, a este capítulo lo titulé Rabia.
Rabia, es lo que sentí de ver tantas estupideces en las noticias… pero que coños hacen esas personas discutiendo las razones de porqué no usar un barbijo, en este capítulo decido alejarme un poco de tanta noticia y también decido tomar distancia de mi celular ya que en esta pandemia ha sido el amigo más cercano y tóxico que he tenido y, me hago las siguientes preguntas ¿Cómo he logrado depender tanto de este aparato llamado celular? ¿y si lo dejo aun lado un tiempo, me lo echará en cara después?
Capítulo XLI Desconstrucción
En este capítulo pandémico también me eh estado deconstruyendo y al mismo tiempo que me deconstruyo me construyo y se construye una mujer que no teme ser como es y que disfruta amarse y hablar como lo hace, disfruta verse al espejo cada mañana con esa melena faraónica que la caracteriza, ama cada centímetro de su piel cada arruga la cual significa cuánto ha reído, y recuerdo una frase de Frida Kahlo ¿Quién diría que las manchas viven y ayudan a vivir? Tinta, sangre, olor… ¿Qué haría yo sin lo absurdo y lo fugaz?
Xith

Últimos días
Hilacha Sudaca
CDMX, México


Teresa
Ana Rosa
CDMX, México


No es para quedarnos en casa que hacemos una casa
Daniela Núñez
México/Colombia


Que nunca me falten hilos para bordar mis sueños
María Kamila Moreno Triviño
Bogotá, Colombia

Vengo de una tierra y de una familia de mujeres bordadoras. Mi mamá du- rante mucho tiempo trabajó bordando para poder mantenernos y debía quedarse hasta la madrugada terminando los encargos que le hacían. Y no solo mi mamá; mi abuela, mis tías y algunas de mis primas también vivieron del bordado.
Lo más bonito de bordar hoy por hoy es reivindicar las luchas de las muje- res que me anteceden: de mi mamá y de mi abuela especialmente. Ahora nos quedamos con la doña hasta muy tarde echando chisme, enredando hilo y tomando tinto, y yo agradezco enormemente la posibili- dad que me da la vida de sanar con mi mamá
…
Cuando bordo, bordo presente, pa- sado y futuro. La aguja y el hilo me sirven para rememorar, conmemorar y recuperar las luchas y las resistencias de las mujeres que estuvieron antes que yo y también de las que me acompañan. Bordo para detenerme por momentos y escucharme, para perderme sin extraviarme de mí misma.
Bordo porque cada puntada que doy es infinita, como el amor, la tristeza y la alegría. Bordo porque fui, soy y seré histórica y nada valdrá más que las memorias que construyo.

Casa vs Mundo
Silvia Wiñay Wayra
Cochabamba, Bolivia



Flores Secas
Josefa Baltazar
Antofagasta, Chile
Al salir me di cuenta de que había sido en vano, todo estaba cerrado, pero decidí caminar para tomar aire y pensar. ¿Qué había pasado?, me cuestioné, tuve ansiedad por no verla nunca más. Llegué a casa y todas las demás plantas estaban secas. Vi a mi familia sentada en un sillón como esperándome para explicarme lo que sucedía, todos con caras de angustia, pero ninguno lloraba. Me explicaron que habría una sequía de 5 años. Lloré mientras observaba a mis plantas secas sobre los maceteros.
Todos los días en las noticias hablaban de la sequía y enfatizaban que, quienes aún tenían plantas debían cortarlas, esto para evitar lamentar las muertes de las plantas en un futuro y así, un auge de la depresión en la población, también mencionaban que debían eliminarlas para que hubiera igualdad en todo el pueblo, decían que traerían plantas de otros lugares o que también planeaban encapsularnos para no vivir el mal augurio.
Algo extraño sucedía y los tantos motivos que daban aún no me convencían. Salí de casa y vi las calles vacías, pensé en mi Lavanda que tanto la extrañaba, ella era mi oxígeno en un mundo donde respirar se había vuelto un privilegio.
Días después comencé a notar cambios en mí: la ansiedad había vuelto de manera muy abrupta, necesitaba alguna planta para alimentarme. Mi cuerpo estaba cansado, mi mente también, intenté ahondar en mí, remover mis emociones, revolverlas una y otra vez, entenderlas o aceptarlas, pero lo único que conseguía era entrar en crisis y que mi familia reafirmara la idea de entregarme a las autoridades. Decían que teníamos que cuidarnos, pero ¿de qué?, tenía un presentimiento muy horrible sobre esto.
…
Pasó un año y mis investigaciones excesivas daban con algo: no tuvimos que haber cortado las plantas, fue un engaño. Llegué a varias teorías, esto se trataba de o extinguirnos o controlarnos. Querían sacar provecho de nosotros y la jugada más inocente pero práctica que hicieron, fue arrebatarnos nuestro alimento y también nuestra familia. Una estrategia política quizás, querían encerrarnos a todos y ser manipulados por solo un ente. No nos querían independientes, no nos querían libres. Querían que trabajáramos para ellos, y gratis.
Veía a mis vecinos desgastados, algunos con alas, patas, extremidades faltantes, otros pidiendo ayuda. En mi casa teníamos provisiones, pero sin los mismos nutrientes que obteníamos de las flores y de otras plantas bellas, estas se acabarían a fin de año, donde también ocurriría el reclutamiento, el cual según el gobierno “es la mejor opción”. La pobreza se vio en cada sector, y toda la población -a excepción de unos pocos-, se creyeron el cuento de que esto les garantizaría recuperar la vida normal que llevaron hace unos años. La ansiedad y la depresión fueron las enfermedades más frecuentes en nuestro mundo, pero otra vez las autoridades decían que no había dinero para costear terapias. Muchos amigos se fueron, algunos a otros lugares y otros allá en dónde se vuelven invisibles.
Pasaron meses y la decisión en mi casa estaba tomada, sin embargo yo no estaba de acuerdo. Yo sabía que algunas mansiones lujosas y empresas connotadas tenían plantas y producían el alimento, los cuales vendían a un precio inflado y se hablaba de una posible colusión con el gobierno. Todo esto de la sequía era una farsa y yo ya lo había comprobado, pues me volví obsesivo y ansioso, por meses recorrí lugares, investigué, di con ciertos seres que me ayudarían hasta dar con la verdad. Fatigado,
mareado y con dolores de cabeza constantes, decidí que lo mejor era irme, aunque eso significara nunca más ver a mi familia. Ellos tenían una decisión y mi verdad no la escuchaban, ante tanta indiferencia comencé a sentirme muy solo y triste. Mi destino no era aquí.
En medio de esta crisis de las emociones y de nuestro oxígeno puesto en venta, tome lo poco que podía llevar, para salir de inmediato de esta ciudad destrozada y sin nadie que viniera a ayudar.
Escribí un texto para poder mandárselo a mi familia, o que, por último, supieran que estoy vivo.
¿Cuándo volverá?
No lo sé, mi cuerpo ha perdido su alma, su corazón
Estoy flotando
No sé dónde estoy
No puedo encontrarte
¿Dónde estás?
He buscado en mi cuerpo, pero mi mente se ha ido cansada
De que cada día le pida explicaciones
Volaré, mis alas aún las tengo
Aunque no sé adónde debería ir.
Abandono los sueños
Abandono los miedos
Me estoy yendo.
Vuelo a otro lugar
Veo flores, árboles y seres con grandes sonrisas
Animales callejeros
Seres libres
Este era mi lugar
Aunque la tristeza me inundaba
Me debía quedar acá.
Atentamente, una abeja que quiso escapar, pero que los ama aún en la distancia.

El berger
Dianne Rose Briceño Alfaro
Calama, Chile
I
Ahí estaba el Berger
testigo e imagen de mis ojos,
presencia infalible
de un suspiro de vida.
Reside ahí en un rincón
y sobre la ventana que lo acoge,
se hace lajana la vida que vi
antes de sentirme morir.
¿Dónde se ha ido la vida
que me daba el Dios del Cielo?
II
El abismo que nos separa
recorre mis venas
porque tengo muchas razones
para levantar mi puño hacia el cielo.
Me queda tanta hambre y tanta sed
de revolución en mi corazón
que seguiré gritando:
¡PUEDO!
III
Nuestra despedida fue amorosa,
me entregó la esperanza necesaria
para enfrentar un incierto futuro,
incluso romper con este Karma.
Y a pesar de la soledad y el abandono
seguir adelante con absolutamente todo.

Cuarentena
CatAna
La Serena, Chile


Cuánto mío
Catalina Isabel
El Quisco, Chile

Erradica
Carolinandro
Santiago, Chile


SN
Pía Po
Maipú, Chile


SN
Sobrenombre
Ñuñoa, Chile


Toda hacia adentro
Daniela Meza
Melipilla, Chile

Cuando me perdí y el recorrido en el que estoy para reencontrarme
Anónimo
Castro, Chiloé
Cuando me perdí y el recorrido en el que estoy para reencontrarme
El momento en que más vacía me he sentido, y que puedo recordar, fue poco antes del Estallido Social, estuve en una relación que me violentó, despersonalizó y llenó de críticas. Como consecuencia aún tengo la sensación de que mi cuerpo no es el mío y que durante un par de años no viví, y por lo mismo, no disfruté.
El paso del tiempo, el descubrimiento de nuevas sensaciones y mis cuestionamientos sobre las personas que me rodean me empujaron a escribir. De esta manera he podido ordenar mis pensamientos abstractos y confusos, surgiendo esta especie de libreta en la que conservo vivencias, sentires e interrogantes que he experimentado durante este tránsito en tiempos de pre y plena pandemia.
10 de septiembre de 2019 03:06
Llegué a un lugar extraño y desconocido. Me siento sola y fuera. He tenido varios accidentes estúpidos. Me golpeé la cabeza, me he raspado las manos y me he golpeado en las piernas. Estoy distraída, apagada o en modo avión quizás. ¡Qué vergüenza hablar con mis amigos y no tener nada que decirles sobre el viaje! ¿Les puedo decir que lo pasé mal y que lloré todos los días?, ¿por qué no?.
4 de octubre de 2019 00:28
Ya van a pasar cuatro meses y aún no logro sacarlo de mi cabeza. ¿Cómo puedo hacer para que deje de doler? ¿Cómo puedo hacer para no escuchar su voz criticándome?. Me cambié de casa, salgo con otros, me distraigo, pero cuando vuelvo a estar sola aparece como un fantasma y me da miedo…
16 de octubre de 2019 23:18
¿Será que tus recuerdos fotográficos son una forma de fomentar un círculo vicioso en torno a un sentimiento doloroso? ¿Será posible que, al eliminar el recuerdo fotográfico, logre eliminarlo de mi memoria hasta que se torne en un recuerdo borroso, casi imperceptible?. ¿Si pasa con la imagen, con el sentimiento ocurrirá lo mismo?
27 de noviembre de 2019 19:18
Desde que te conocí hemos salido mucho en bici. Has tenido tanta paciencia para que logre recuperar mi confianza. Hoy fue día de paseo y picnic preparado por ti. Hace mucho que no sentía tanto el viento en mi cara.
Durante nuestro camino nos detuvimos sólo a contemplar. Tapaste mis ojos para que pudiera concentrarme. La ciudad hablaba, se escuchaban los autos, la gente riendo y una guitarra a lo lejos, pero tu respiración cerca y tus manos cálidas eran lo que tenía mi atención.
28 de noviembre de 2019 00:54
Hoy mientras regaba las plantas me di cuenta de que quiero estar en un lugar donde pueda cuidar y ayudar a crecer. Sé también que quiero sentirme bienvenida y en compañía. ¿Por qué no he buscado esto antes? siempre he sido mi última prioridad…
15 de diciembre de 2019 19:26
Pedaleando las cosas se ven diferentes, pasan tan rápido. ¡Y yo tan ciega! No veo la forma definida de las cosas. Me agrada no ver lo mismo que el resto, como si estuviese siempre en una abstracción.
Encontré una libreta con dibujos y los volví a mirar después de años. Me recordé en el colegio, aburrida, creando personajes para los cómics. ¿Dónde quedó esa mente creativa?, ¿Qué nuevos personajes se integrarán a este cómic de mi vida?
Antes ocupaba tanto negro para definirme, lo consideraba algo neutro. No sé si quiero seguir haciéndolo.
7 de enero de 2020 02:49
Cierro mis ojos junto a ti. Te acercas a pesar de tener calor, me abrazas y te quedas cerca. Me despierto muchas veces durante la noche, en todas estás ahí, me tranquilizas. Más tarde siento un beso en la frente y sé que no estarás la próxima vez que despierte.
15 de enero de 2020 13:49
Nos confundimos, nos queremos pero no puedo tenerte tan cerca. Me mezclo demasiado, me pierdo en las relaciones…y en ti, estoy segura de que me perdería mil veces.
Me siento culpable por todas esas relaciones humanas “fallidas”, de no aprender antes, de no entender que yo soy el factor común entre la violencia, entre la falta de límites, entre el miedo, la pena y la rabia.
¿Algún día saldré del estado depre en el que me muevo?
3 de febrero de 2020 14:11
Estando en tu espacio se respira frío, distancia e incomodidad. Energías confusas y mentiras se perciben con facilidad. Mientras estoy aquí con mi corazón abierto, me congelo. No estoy lista para esto, tanta explicación me complica más.
14 de febrero de 2020 21:54
Parece un golpe bajo a mi intento de estabilidad, que llegue una pandemia dentro de esta tormenta emocional. Me genera mucha ansiedad mi trabajo y tener que enfocar tanto tiempo en aprender rápidamente. ¿Quiero seguir trabajando en algo que me genera tantos sentimientos y pensamientos negativos?
No sé muy bien qué hacer con mis sentimientos. Estamos alejados, ambos lo sabemos, se que te vas pronto…¿Con todo este contexto podré despedirme de ti?
23 de marzo de 2020 19:54
Me escabullí por ti, te veo y sé que no será duradero, pero tus ojos me miran con tal calidez que me impide alejarme.
24 de marzo de 2020 16:10
Siento tantas cosas no dichas. ¿Debí lanzarme contigo?
27 de abril de 2020 17:07
Un día de los 2000 me desperté y me di cuenta de que no me gustaba ir al colegio, me hice la enferma y logré zafar. Fue un día en casa viendo TV, sin mucho interés en nada. Hoy logré zafar del trabajo por licencia. Día en casa viendo TV, pero sin ver TV. Estuve todo el día aprendiendo… ¿En qué momento el mundo se volvió interesante?
30 de abril de 2020 21:31
¿Qué es este silencio incómodo conmigo misma? ¿Estoy tratando de no pensar?
Necesito dejar de trabajar en estos turnos satánicos, trabajo culiao.
5 de mayo de 2020 21:55
Hace casi ya dos meses que estamos en cuarentena y aunque no he estado encerrada siento que el espacio está lleno de silencios, lleno de preguntas al aire, lleno de vacíos. Me genera sensaciones muchas veces contradictorias, desconocidas para el mundo interior que había creado anteriormente. ¿Tengo tiempo para entender estas cosas?
18 de julio de 2020 15:49
Desenmarañar mi mente ha sido cada vez más complejo con toda esta gente que traspasa mis límites. Hoy decidí irme lejos.
15 de agosto de 2020 14:34
¿Podré volver a escribirme?
18 de agosto de 2020 11:58
Te recuerdo mientras preparabas el desayuno y yo bordaba en el living. Cantabas una de Chayanne para animar la mañana y en un momento te detuviste para contarme que te enfermabas como pollito en invierno. Preguntaste: ¿Me cuidarás este invierno?. Me ilusioné con tenerte cerca mucho tiempo, pero aquí estamos, separados a cientos de kilómetros. Tú allá medio enfermo y yo incapaz de ir a hacerte un té. Quiero volver a estar tirada en la cama contigo, mientras nos hacemos cariño y vemos películas de stop motion
26 de agosto de 2020 17:57
Hoy al fin firmé el papel que nos separa, pero te vi por un segundo y recordé todas tus asperezas, todos los límites que te dejé traspasar. Nunca había dimensionado la violencia que sufrí hasta el día de hoy. Aunque soy otra, aunque hoy tengo a mis amigues y su amor, tus palabras aún me duelen, me duelen el alma.
30 de agosto de 2020 01:50
En mi cabeza dan vuelta sus palabras. Estoy tiritando, no sé si es frío, si es miedo, estoy paralizada y lloro. ¿Hace cuánto no me sentía así?
La pensé y como si lo hubiese pedido por telepatía ella me llamó, me había pensado también y quería saber como estaba. Apreté mi interés contra la pared, pero me gusta tanto escucharte…tener interés en ti me confunde. No sé si puedo nuevamente desviarme de mí.
7 de septiembre de 2020 22:35 PM
Me miro al espejo y este cuerpo no es mi cuerpo, aún escucho tus comentarios. Me vuelvo a mirar al espejo y ya no aparecen tus palabras, pero este cuerpo aún no es mi cuerpo.
Espero que algún día vuelvan mis ganas de comer.
13 de septiembre de 2020 2:09 AM
¿Hasta qué punto lo que ocurra en situación pandemia será algo estable o perdurable? ¿Debo adaptarme o pensar que esto tiene un fin y esperar?
12 de octubre de 2020 23:53 PM
Te imagino todos los días como si aún despertara a tu lado, pero caigo en cuenta de inmediato que solo es mi mente extrañándote. Sigo pegada a la idea y esperanza de que vengas a verme ¿Cómo será ese reencuentro? ¿Sentiré todo esto cuando te vea?. Espero no haberte idealizado, espero poder mirarte y seguir sintiendo esa complicidad que hacía que sobraran las palabras.
Quiero volver a sentir esa impaciencia de saber qué estás cocinando, escucharte riendo hasta llorar, hablándome con entusiasmo, dándome ánimos, consejos cuando pedaleamos, y sobre todo quiero volver a sentir tus brazos rodeándome. Te extraño todos los días
21 de octubre de 2020 11:43 PM
Papá, me gustaría mucho sentir que no tienes culpa de mis dramas emocionales pero hoy no puedo evitar culparte. Hace poco me comentaste sobre situaciones en las que has sentido violento, desde tu infancia. Comprendo, tienes tus heridas, pero me heriste a mí y no quiero seguir permitiendo esto.
Pensé en algún momento arreglar mi relación contigo, pero tanto a ti como a mi mamá no los quiero en mi vida. No quiero más violencia, no quiero sentirme disminuida, no quiero sentir más que mi opinión no tiene valor o que está mal equivocarse. A su lado no puedo florecer y ser quien quiero ser. Los quiero y los voy a extrañar, pero me quiero y me extraño más a mi.
26 de octubre de 2020 01:39 PM
«Hasta el día de hoy no estoy segura de dónde encontré la fuerza para abandonar la fuente, la madre, separarme de mi familia, mi tierra, mi gente, y todo lo que esa fotografía significaba. Tuve que abandonar el hogar para poder encontrarme a mí misma, encontrar mi propia naturaleza intrínseca, enterrada bajo la personalidad que me había sido impuesta.» G.A.
Me quiero pensar a mí misma desde otro lugar.
Ya no quiero seguir siendo la persona que persigue a otras, quiero ser la persona que quiero perseguir.
No quiero rodearme de personas que me hagan sentir inferior o me hagan esconder partes de mi. Tampoco quiero ocultar mi intensidad y mi cariño, quiero expresarme cuando me sienta triste o inclusive cuando sienta amor.
Quiero ser valiente para mostrar todas esas partes de mí que deben estar presentes. Quiero darle importancia a mis sentidos, dejar que mi creatividad explote más de lo que mis habilidades dejen expresar. Quiero aprender cosas nuevas y ayudar al resto, entregar mis conocimientos. Quiero ser gentil, acurrucar a quienes sienten el mismo miedo que siento yo.
Me extraño cuando recuerdo a la joven que tenía la valentía de decir que no iba a respetar a nadie que no se lo ganara. Por lo mismo tengo que ganar mi propio respeto. Por eso mismo espero que este tiempo sola en Chilwé sea un momento de descubrimiento. Poder dejar fuera todas las máscaras que en algún momento tuve.
No quiero ser más la persona que mi ex y mi familia encuentran aceptable. Me rebelaré ante mi propia definición de mi misma.
Gracias amiga por tus abrazos, eres mi refugio.
8 de noviembre de 2020 17:13 PM
Ya casi estoy por terminar mi periodo de cuarentena. Estos días he estado intrigada con un sonido que se escucha en las cercanías del pequeño estero que pasa por aquí y con el olor a leña que se percibe siempre. Eran ranas.
He pensado mucho en qué decirle a la gente cuando me preguntan a qué vine a Chiloé. Todas las veces creo que mi respuesta es incompleta.
10 de noviembre de 2020 20:47 PM
Hoy aprendí algo nuevo contigo, me gusta tu voz de entusiasmo, aunque sea sólo al teléfono. Desde hace un tiempo que hablarnos tiene esa emoción de guaguas aprendiendo cosas nuevas y me gusta que nuevamente me cuentes esos cuestionamientos que pasan por tu cabeza al conocer algo, al descubrir una nueva habilidad o simplemente entender tus capacidades. Eres arte, desde siempre. Eres la música que extrañan mis oídos al despertar.
24 de noviembre de 2020 16:17 PM
Siento extraño el paso del tiempo, estando sola y sin trabajo, sin «nada que hacer».
Aún mirarme al espejo es impropio, cada día me encuentro más delgada, en mi cara han comenzado a salir algunas arrugas y mi piel se ha vuelto un poco más seca, me cuesta reconocerme como mujer inclusive.
Hablo contigo por teléfono y a la distancia me incitas a pedalear. «Ir a castro es como subir el Cerro San Cristóbal», te comento acongojada, tú te ríes y aseveras «Acá tendrás que subirlo conmigo diez veces para que encontremos el lugar de picnic». Me anima que tengas esa fe, que me la puedo.
2 de diciembre de 2020 01:11
¿Será bueno al fin contar la historia completa y no por partes? ¿Hasta cuando puedo soportar la rabia contra esto sola?
7 de diciembre de 2020 00:15
¿Fue acaso mi mirada una forma de recordarte hoy en el espejo?
8 de diciembre de 2020 12:18
Me enamoré de ti un diciembre, con el calor pegándonos en las piernas y el viento en la cara. Del olor de tus desayunos y de tu departamento, de todas las veces que fumamos marihuana juntos. De la forma en que pronuncias la r, de tu guitarra en el balcón, de los cantos desafinados, del ronroneo de la gata y de la risa hasta que te doliera la guata. De tus movimientos, de cómo tomabas los cuchillos y de lo delicado de tus cariños.Me enamoré de mí junto a ti, de lo valiente que me hacías sentir y de como me ayudaste a salir de mi coraza, me devolviste el sentir. Fuimos de esos amores pasajeros y eternos a la vez.
14 de diciembre de 2020 13:58
No me siento una sabia de las palabras, quizás por eso termino escribiendo, como si estuviese ensayando mi discurso y así poder decir lo que realmente siento y quiero.
Tú me recuerdas mucho a mi versión que tiene miedo.
19 de diciembre de 2020 10:33
Me sirvo un mate a la orilla de la playa para poder pensar. Escucho lanchas lejanas, gallinas, gaviotas y algunas ovejas. Corre viento frío y mis manos se vuelven torpes al helarse. El mate me quema la lengua pero me ayuda a aguantar.
Me pregunto qué estarás percibiendo tu.
15 de enero de 2021 23:29
Vi un documental de Arthur Russell, no he parado de escucharlo desde entonces. No hace falta tanto esfuerzo encontrarme con cosas que me gustan, sólo necesito estar sola conmigo.
16 de enero de 2021 23:41
Tenía este pedazo de plástico en la mano, recién mojado, tenía un signo visible.
Debo esperar para entenderte, pero en la espera me corroe la ansiedad.
Recuerdos complejos y abstractos vuelven a mi cabeza como algo presente.
Pasa el tiempo y el signo se vuelve entendible.
Mi presente no se modifica con este resultado, pero sí con los recuerdos revividos.
21 de enero de 2021 22:22
Me siento triste, me siento insegura del futuro, me siento dándolo todo y recibiendo nada y aunque el amor no significa ni brilla al recibir, me estoy quedando vacía de amor.
¿Por qué la gente decide amarrar su vida a un cuerpo disfuncional? ¿Seré yo quien le tiene poco amor a la vida o le encuentro poco sentido? ¿Sigo siendo yo la deprimida que se quiere suicidar?
Este tiempo de espera está siendo doloroso, no quiero verte sufrir.
26 de enero de 2021 13:46
¿Qué estará percibiendo él en este momento? Veo a mi alrededor y siento como me hace falta sustento, ¿qué es lo que estoy haciendo acá?
Tengo tanta intensidad en mi propio ser que no sé si soy capaz de controlarlos. ¿Alguien me mira cuando mi intensidad explota? ¿Quiero que me miren cuando mi intensidad explota?
Hay alguien cerca, dentro de mi campo visual, ¿pero no eres a quien quiero ver…o si?
12 de febrero de 2021 23:14
Hoy llegué lejos y lo primero que pensé fue en contarte. Celebramos juntas nuestros logros, este no era algo distinto para mí y tú, a pesar de nuestros 1200 km de distancia, sigues siendo tú.
22 de febrero de 2021 21:18
Caminé por el centro conociendo, caminé sin un objetivo claro, sin una dirección a donde ir y estuvo bien. Mi sensación de bienestar ha incrementado desde que he dejado de verte y pensarte, pero al mismo tiempo me pregunto: ¿Qué es lo que busco/buscaba en ti? ¿Es la falsa seguridad la que estaba intentando encontrar en ti?
Mi casa va tomando forma, dentro de todo cada vez es más hogar y se llena de cariño y cuidado. Me siento de una nueva forma, de cierto modo, un poco más preparada para seguir construyéndome
La persona que soy hoy se parece más a mí. Me siento más capaz de dar amor y recibirlo nuevamente. Espero que algún día volvamos a coincidir.
